Dicen que viajando se fortalece el corazón...

ojalá que esto pronto suceda!

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martes, 8 de marzo de 2011

VIAJE AL SUR EN VERANO 2011 (Capítulo 8: Bariloche, circuito chico y Bellevue)


El viernes 14 de Enero logramos acomodar TODOS los bolsos en el baúl de nuestro Clío (los habíamos armado ya la noche anterior), dimos nuestra última mirada al bungalow querido, entregamos la llave y partimos rumbo a Bariloche.
Es muy lindo el recorrido desde la Villa hasta Bariloche, la ruta pavimentada se encuentra en muy buen estado, por lo tanto llegamos de manera rápida y tranquila a nuestro próximo destino.

Cruzamos la ciudad y por la Av Bustillo nos dirigimos a las cabañas que habíamos reservado: “El bosque de los elfos”, en el km 5,500 de la avenida, frente al lago Nahuel Huapi.
Las cabañas son bonitas, cálidas y acogedoras. Cada cabaña tiene nombre de un cerro. La nuestra es la “Tronador”. Desde ella gozamos de una pequeña vista del lago.


Esa mañana decidimos hacer el famoso circuito chico. Tomamos por la Bustillo hacia el LLao Llao y Puerto Pañuelo, al llegar allí seguimos el caminito rodeado de árboles (de cuento) hacia el punto panorámico. Antes paramos en una especie de mirador. Quedé enamorada de las riquísimas frambuesas ($8 la cajita) que se venden allí.



El punto panorámico en la ladera del cerro López tiene una vista impactante de los lagos Nahuel Huapi y Moreno, de Puerto Pañuelo, del hotel Llao Llao, de la colección única de árboles, de las aves de rapiñas que surcan el cielo, y el sol acompaña ese momento, embelleciendo los paisajes.





Volviendo ya, paramos almorzar en Bread, a metros del cerro campanario, frente al lago. Muy bello lugar, esa mañana probaré trucha al roquefort, exquisita… y un tanto cara.




De allí, vamos un rato a la playa del club regatas, el sol acompaña fuertecito, y podemos tomar un rato de sol.

Volvemos a las cabañas a dejar a Joaquín, y marchamos a una casa de té que Paula recuerda desde otro viaje que realizó: Bellevue.
Este lugar queda en el km 24 de la avenida Bustillo y es simplemente precioso. Su jardín de flores es indescriptible. Su variedad de formas y colores, sus tonalidades de verdes… y allí nomás: el Morenito. Apacible y revelador.


Tomamos té con tortas riquísimas, los demás de mousse de chocolate y frambuesas, yo de crema con frambuesas. Livianas y para nada empalagosas.

Luego bajamos a la orilla del Morenito por un sendero delicioso que conduce a la playita con muelle propio. Los juncos que crecen allí pasan a ser protagonistas indiscutidos de ese breve pero intenso momento.






El "Morenito" estaba precioso aquella tarde...
entre juncos, flores y todo lo esperable en estos casos
me tentó,
y descubrí que (sorpresivamente)
sus aguas eran templadas,
y ese simple hecho...
templó bastante más mi alma.

Las fotos abundan en la mejor hora para sacarlas, y Bellevue se convierte en uno de los mejores lugares para retener en imágenes y en nuestras almas.




Dan ganas de quedarse y quedarse allí. Muy bello.


Nos vamos con cierto estado de éxtasis…

Baño reparador, esa noche cenamos cazuela de salchichas en la cabaña, alrededor de la mediana mesa ratona. La charla se va profundizando, y las horas pasan amenas entre gente querida. Linda compañía.

Mañana será otro día…

domingo, 20 de febrero de 2011

VIAJE AL SUR EN EL VERANO 2011... (Capítulo 7: VILLA LA ANGOSTURA POR SIEMPRE)


El jueves 13 de Enero amaneció lloviendo, frío, destemplado. Optamos por desayunar en el hotel, quedarnos allí hasta que paró un poco y fuimos a dar una vuelta por el centro.


Los paisajes destemplados pero igualmente bellos.


Recorrimos el pintoresco y cálido centro de La Angostura, admirando artesanías, tejidos, gastando un poquito… lindo paseo, buenos negocios, variada oferta.

Almorzamos en la zona del puerto, el día destemplado alentaba a almorzar pastas (a las que algunos acompañamos con salsa de mariscos).
Luego del almuerzo, y recorriendo la zona, vimos por primera vez en vivo una Bahía Brava bravísima!




Parecía que estábamos condenados a un día nublado, pero, por arte de magia, el sol se fue abriendo paso y pudimos gozar de una tarde soleada en la playa de Bahía Mansa.




Paula, excelente fotógrafa, captó una familia de patos…
y algunos planos de Joaquín para dignos de publicidad…



y a nosotras (Mica y yo) volviendo de nuestra excursión arriesgada (ja) por las orillas del Nahuel…




Una tarde tranquila y placentera… que dio paso a nuestra última noche en la Villa, donde comimos la especialidad de Paula: tartas, acompañadas por ensaladas varias.
Y bueno, Villa La Angostura vuelve a ser en mi vida uno de los lugares de pertenencia, de los que más me gustan… de los que me enamoro. Y la cabaña donde pernoctamos nos resultó acogedora, amplia e inolvidable, ella y su entorno…
Lo comprobé en el invierno... lo vuelvo a comprobar ahora.


Mañana hacia Bariloche…